REGLETAS FLUORESCENTES

Muchas veces nos preguntamos que tipo de iluminación utilizar en los distintos espacios de nuestro hogar y nos encontramos con el eterno debate de si apostar por regletas fluorescentes o por bombillas tradicionales. ¿Qué luz nos gusta más? ¿Qué iluminación nos durará más o gastará menos?

Hoy desde nuestro blog materialelectricoyenchufes.es te intentamos aclarar todas tus dudas sobre las regletas fluorescentes.

Empecemos explicando como funciona una bombilla tradicional. Debemos saber que una bombilla común emite luz por incandescencia. y que cada vez que encendemos la luz, la corriente eléctrica fluye a través del filamento de tungsteno, calentándolo a casi 2,600°C. A esta temperatura, el filamento genera luz y sus átomos de tungsteno vibran con tal rapidez que algunos se desprenden del alambre, condensándose en el interior de vidrio, oscureciéndolo ligeramente poco a poco. El tungsteno se evapora del filamento con lentitud pero en forma desigual: en algunos lugares el filamento es más delgado y ofrece más resistencia al flujo de electrones. Los puntos delgados se calientan más y los átomos de tungsteno se evaporan con mayor rapidez. Con el tiempo, generalmente después de 1,000 horas de uso tendemos a escuchar el característico sonido del filamento al romperse, terminando así la vida útil de nuestra bombilla.

Sin embargo, las regletas fluorescentes funcionan de manera distinta. El interior de una regleta fluorescente está recubierto con fósforo, sustancia química que absorbe la luz ultravioleta invisible y emite luz visible. Éste es un proceso relativamente frío porque los dos filamentos de la lámpara, o electrodos, necesitan alcanzar cierta temperatura para emitir electrones, no luz. Los electrones conducen la corriente eléctrica entre los extremos de la lámpara, llena con un gas que contiene mercurio. A su paso, los electrones chocan con los átomos de mercurio, provocando que salten de sus órbitas habituales. Cuando regresan a su estado normal, emiten luz ultravioleta, la cual activa el fósforo para que produzca luz visible.

Y una vez que conocemos como funciona cada tipo de iluminación, debemos saber cual dura más. Los filamentos de las regletas fluorescentes se calientan a temperaturas inferiores a las bombillas incandescentes, de manera que duran ocho veces más. Con el uso, los filamentos de las lámparas fluorescentes no se rompen, pero gradualmente dejan de emitir electrones que forman un arco voltaico en el gas que llena la lámpara, lo que causa que las lámparas viejas parpadeen. Incluso los filamentos nuevos necesitan calentarse un momento, razón por la cual las regletas fluorescentes no alumbran de inmediato.

Además, hay ya muchos datos sobre el ahorro real que se produce con el cambio de bombillas tradicionales por regletas fluorecentes. El cambio de lamparitas tradicionales (incandescentes) a luces fluorescentes reduce el gasto de electricidad en los hogares y la emisión de gases de efecto invernadero. Si cada hogar reemplazara solo una bombilla tradicional por una regleta fluorescente, en un año se ahorraría energía suficiente para iluminar 3 millones de hogares. Esto podría prevenir la emisión de gases de efecto invernadero en cifras equivalentes al producido por el uso de 800.000 vehículos.

Las regletas fluorescentes son una opción perfecta para nuestra casa pero debemos tener en cuenta si creemos o no en algunos mitos. Entorno a las regletas fluorescentes siempre ha circulado la leyenda urbana de que es mejor dejarlas encendidas constantemente que apargarlas ya que su consumo se disparaba en cada encendido.  Hemos estado investigando para poder aconsejaros y hemos encontrado un estudio de CIEMAT y de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid que nos dice varias cosas interesantes:

  • Las emisiones contaminantes y el coste económico se reducen, tanto si la lámpara permanece funcionando el mínimo de horas posible como si el número de encendidos y apagados se reduce al mínimo indispensable (esto era de suponer pero sigue sin decirnos que hacer).
  • Y lo que es más importante y muy esclarecedor, nos señalan que si queremos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero  en caso de salir de la habitación en la que nos encontramos y siempre que no pensemos volver a la habitación antes de 5 minutos, es recomendable que apagar la luz.
  • Si además estamos interesados en reducir las emisiones de mercurio asociadas al uso de la lámpara, es recomendable que apaguemos la luz al salir, si no pensamos retornar a la habitación antes de 43 minutos.
  • Y en cuanto al ahorro económico en la factura de la luz es recomendable que apaguemos la luz si no preveemos  retornar antes de 7 minutos.

Las regletas fluorescentes son una alternativa interesante a las bombillas tradicionales, pero un uso inteligente nos ayudarán a controlar nuestra factura y reducir la emisión de gases de efecto invernadero y de mercurio.

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Simon 82, enchufes e interruptores de diseño

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